
Como viene el mar azul sumiso
a la tierra volcánica,
en besos húmedos
tú llegas a mis costas,
entretienes mis arenas en tu boca
y abrazo la cintura de tu agua. Tienes
la edad del amor,
la que imparable asciende en risas a los ojos
llenos de luz de mediodía – y no hay
defensa,
no hay combate posible
en el campo de mi piel,
tierra donde dejas
el rosario de cuentas en huellas de los labios –
¡Qué resistencia inútil
al ocaso de los años; qué estéril
el vano enfrentamiento a la pujante vida!
Te contemplo a la caida
de las tardes de verano
con los últimos soles en los cielos de los días.
Te contemplo
sabiendo que las noches
pondrán racimos estrellados a los sueños
de antes de la madrugada,
cuando el mar azul sumiso llegue hasta las playas
con sonrisas de espumas en las olas
y el viento, cambiante, arrastre
las últimas caricias
a poniente.
Julio G. Alonso
Poema publicado en la Antología colectiva Universos Diversos.- Poesía del Siglo XXI (octubre de 2009)


Para el amor no hay ni edad ni resistencia posible. Además ¿quién quiere resistirse?.
Un poema sublime, lleno de positiva armonía.
Un abrazo.
¡Ay, amigo Perfecto, y qué razón tienes!, ¿quién -en su sano juicio- quiere resistirse al amor? Gracias, siempre. Como anécdota, te contaré que este poema se gestó en una tarde no muy lejana -de hace sólo unos años- en las costas almerienses de Agua Amarga, lugar de ocasos espectaculares. El amor que representa la joven muchacha del poema es amor de tierra volcánica, de luz y mediterráneo a la orilla del mar. Todo lo demás, como la ocasión de cualquier poema, es casualidad y causalidad. Pero aquella tarde, con el paisaje de la tarde almeriense en la mirada y el paso fugaz de una joven descalza pisando el agua y la arena, afloraron estos versos entre las infinitas reflexiones y la paz, la felicidad, de la que era dueño. Con un abrazo.
Salud.
Qué hermosa experiencia la que te hizo escribir este poema tan sensible y delicado. Es que la visión de una mujer hermosa descalza disparó en ti la conexión con las musas que siempre tienen la edad del amor ya que son atemporales.
Un poema bello, tranquilo, fugaz y fuera del tiempo a la vez.
Me ha gustado mucho, Julio.
Un abrazo grande
Ana
Un placer, Ana. Yo no sé mucho del amor. Tal vez supe alguna vez. Pero sé reconocerlo a mi alrededor y sé que hay otras clases de amores que animan mi vida y le dan sentido. Hay mucho amor a mi alrededor que no creo merecer, pero que se me regala diariamente sin pedir nada a cambio. Estoy agradecido por ello. En el caso del poema, ¿no habrá sido, incluso, el propio amor de mi juventud el que se me representó en ese marco incomparable del atardecer almeriense? No lo sé.
Gracias siempre.
Salud.